LA RÍA DE BILBAO.ACUARELA DE PALOMA ROJAS

domingo, 28 de febrero de 2010

VARIACIONES

PERDONARSE A SÍ MISMA


Inesperadamente los hechos de su vida destacaban en su autentico valor, desnudos de imaginaciones que los convirtieran en relevantes. No eran tan importantes, ni trascendentales, ni tan sinceros, ni tan nobles.
Su conducta no siempre había sido irreprochable, como había juzgado. Muchas de las motivaciones de sus actos, no habían sido tan puras, ni tan desinteresadas. Había muchos deseos de ser apreciada, admirada.
Sin embargo, los demás habían sabido quererla como era, aunque ellos sí que le habían visto objetivamente y sin adornos.

Tenia que aprender a aceptarse como era, asumir esa imagen imperfecta que ahora identificaba como propia. Sin razonamientos que acabaran en justificación de sus yerros. Reconocer no ser una persona impecable a quien nadie pudiera acusar de error. Aceptar que había cosas por las que necesitaba ser perdonada por los demás. Y conceder que los demás habían sido capaces de perdonarle y amarla tal cual era.

Necesitaba descubrir que lo que nos hace valiosos a los seres humanos, es identificar nuestra verdad. Y esta verdad descubierta nos proporciona el don de la libertad: la de admitir lo que somos sin tener que fingir ante los demás o ante nosotros mismos, ni vivir en tensión para ser fieles a la imagen autocreada.

Su orgullo no le había permitido hacerlo hasta entonces. Era demasiado perfeccionista para ello. Y se había vuelto dura.

Ahora percibía que necesitaba aprender a perdonarse a sí misma.

viernes, 26 de febrero de 2010

VARIACIONES

REENCUENTRO FRUSTRADO





La he vuelto a ver. La mujer miniatura. A la salida del metro.

Pasó rauda a mi lado sin que yo lo advirtiera. Hecho no muy sorprendente: esta vez no se le oía: todo era silencio a su alrededor.

Nada de mandíbulas de león , acabando con el inocente chicle. Ni voz estridente.

Eso sí, falda mini, leggings marrones, esta vez enfundados en un par de botas. Fue lo que me hizo reconocerla.

No pude darle alcance: demasíadas parejas subidas en el mismo escalón, excesivo número de gente metida en kilos que insiste en hablar con la amiga que va en el escalón de inferior, despistados que piensan que la escalera automática es propiedad privada.

A la salida, no había rastro de mi vieja amiga.

Creo que le estoy cogiendo cariño a está enérgica miniatura.

Le voy a echar de menos



sábado, 13 de febrero de 2010

VARIACIONES

SORPRESA EN EL METRO

Ayer volví a coger el metro.

Y no ocurrió nada.

Nadie hablaba en alta voz, Ni mascaba chicle. Ni emulaba a la locomotora de vapor emitiendo sonidos insoportables . Ni denostaba a los obreros inmigrantes. Ni se empeñaba en que todos estuviéramos enterados de las contrariedades diarias. Ni daba recados profesionales. Ni consejos. Ni terminaba la conversación con el consabido " bueno, ya hablaremo"(Me pregunto yo, ¿qué estaban haciendo hasta entonces?).

Esta vez tuve la oportunidad de sumergirme en mi libro y disfrutar de una historia de espionaje, situada en fechas inmediatamente anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Tengo que admitir que tanta paz me produjo un profundo sopor.

Dormí profundamente.

Sencillamente, me aburrí. Fue un viaje sin emociones.


Mi madre tenía razón cuando me reprochaba: "eres el espíritu de contradicción"

viernes, 12 de febrero de 2010

VARIACIONES

EL ENCANTO DE LO GENUINO




Sereno atardecer del mes de agosto. Silencio en Zell am See.

A orillas del lago, sentados sobre el pretil que lo rodea y en la hierba del parque que se extiende alrededor, un grupo de seis estudiantes extranjeros, descansaba después de un día dedicado a andar por los montes austríacos. Habían realizado una marcha de ocho horas, recorriendo los pintorescos pueblecitos vecinos, hasta alcanzar la cima de un 1.500.

Ahora disfrutaban de un descanso merecido antes de acercarse al centro del pueblo y cenar en una típica cervecería austríaca. Una buena ducha caliente y su juventud habían despejado cualquier rastro de cansancio.

Se habían parado cerca del lago, atraídos por la serenidad de la noche estrellada, el buen olor de la hierba, y la brisa cálida que aliviaba el calor del día. Se podía oír el rumor de los remos de pequeñas embarcaciones batiendo el agua a ritmo acompasado, que el silencio del momento hacía aún más patente. Las voces que subían hasta la orilla, eran suaves y apagadas.

Las luces del pueblo centelleaban en la lejanía y las estrellas lucían en un cielo de intenso azul oscuro.

Los seis jóvenes amigos entonaron una canción típica de su tierra. Las voces armónicas, entonando con natural espontaneidad una melancólica melodía, sonaban claras y cadenciosas; la sorpresa inesperada de un coro invisible, en aquella noche llena de paz y sosiego.

Se acalló el ruido del agua rasgada por los remos. Los botes se fueron acercando a la orilla sigilosamente. Excepto por las voces, todo era silencio acariciador y expectante; parecía que el mundo, en suspenso, hubiera enmudecido, ante el encanto de lo sencillo, de lo genuino.
El inesperado público era austríaco y es bien sabido su amor por la música.
Al acabar la balada sonaron unos aplausos inesperados que rompieron el encanto del momento mágico.

Hubo un intercambio de enhorabuenas y agradecimientos.
El mundo volvía a su ritmo normal pero el alma había sido tocada por la belleza.

martes, 9 de febrero de 2010

VARIACIONES

PRODUCTORA DE SONIDO.

Definitivamente, estoy llena de manías.

Como tantas otras veces- más bien siempre- cuando me desplazo a la ciudad cercana, cojo el metro.
Mientras esperaba en la estación, inmersa en mi lectura, aprovechando los pocos ratos que puedo robar a mi ajetreada vida, había notado sin saberlo, una pequeña figura de mujer, que intentaba convertir su minifalda en una maxifalda a base de tirar de ella.

Cuando las puertas del vagón se abrieron y tuve que abandonar mi lectura para poder subirme al metro, observé que la mujer-miniatura, enfundada en unas medias gordas de lana por debajo de la minifalda, tiraba inmisericorde de ella, que no cedía a ningún empujón perentorio. Sencillamente, no había suficiente tela.

Tuve la suerte de encontrar un asiento y cuando ya me disponía a zambullirme en mi libro, observe, esta vez, claramente que la ahorradora de paño, se sentaba frente a mi.

Nada que objetar por mi parte. Tenía una cara vivaz y enérgica.

Sonó su móvil. Nada que objetar tampoco, para eso están los móviles, para que nos cojan allá donde estemos, en movimiento.

Me asombró la cantidad de sonido que podía producir aquel cuerpo tan menudo. Era un chorro de voz sin modular, agudo, penetrante, imparable. Como el resto de los viajeros, me enteré de que su interlocutor/a debía esperarle "en la puerta más abajo de aquella otra donde habían firmado el contrato de alquiler". Naturalmente, me enteré de que no tenía casa propia. Cosa que me parece muy bien. Tampoco tengo nada que objetar a esto. Cada cual tenemos lo que podemos o lo que elegimos.

El siguiente paso que efectuó mi pequeña vecina de asiento, fue meterse un chicle en la boca y comenzar a despedazarlo con las poderosas y chirriantes fuerza de la mandíbula de un león, pero eso sí, con la boca bien abierta, de par en par, cosa que un león no creo que lograra realizar de forma tan completa. El ruido era atronador. Casi no podía escuchar a mi detective preferido.

Levanté la mirada con sorpresa y me encontré con un rostro aún más asombrado: el de otro vecino de asiento; miraba atónito y sin pestañear a la productora de sonido que generaba semejante estrépito.

La paz y el silencio no llegaron hasta que me encontré en la calle, escuchando - libremente esta vez - a los coros de Santa Águeda.

He debido de ser seriamente atacada por la incontrolada manía de la armonía.

viernes, 5 de febrero de 2010

VARIACIONES

"SANTAGUEDA"

Ayer, al anochecer, me encontraba en la Parte Vieja de mi viejo Bilbao. Iba presurosa a mi clase de música, llegaba tarde; me había olvidado de que era la víspera de la noche de "Santagueda", como lo pronunciaba de niña.

Los alegres grupos formados por hombres, mujeres y niños, vestidos con trajes típicos y los recios bastones me retrotrajeron a mi niñez. Pero algo había cambiado.

Mi recuerdo era distinto a lo que ahora veía.

A mi habitación de niña, inmersa en la oscuridad, llegaban las voces masculinas, fuertes y viriles, que me transmitían ecos, entonces inconscientes, de mis raíces ancestrales.

Era una noche especial y mis padres venían a buscarme para que, envuelta en mi bata de noche, asomada al balcón, tiritando de frío y expectación, pudiera contemplar aquel grupo de hombres solemnes, serios, situados en el centro de la plaza oscura, perpetuando un rito que se perdía en el pasado.
El ritmo marcado con sus bastones, en medio de un silencio respetuoso, no interrumpido por ningún vehículo inoportuno, me emocionaba sin poder dar razón de ese sentimiento.

Ayer me volvió a emocionar. Pero ahora el ambiente es más jolgorioso. Se celebra con alegría, con menor seriedad. Hay más luz, hay niños, mujeres, hombres jóvenes y viejos. Entonces todos me parecían viejos.

Pero no me transportan a esos orígenes perdidos en la niebla de la Historia.

miércoles, 3 de febrero de 2010

VARIACIONES

PASEAR PARA CONOCER

Era observadora por naturaleza. Los largos paseos paralelos al malecón le daban ocasión de ejercitar su innato interés por lo que la rodeaba. La actitud de las distintas parejas con las que se cruzaba en su cotidiano caminar, le captaba la atención. Era, además, un modo de entretener el aburrimiento de las marchas solitarias.
Admiraba a aquellos matrimonios enfrascados en diarias conversaciones, ajenos a lo que les rodeaba. En ocasiones se trataba de personas con muchos años de convivencia pero que habían mantenido la sabiduría necesaria para continuar compartiendo absorbentes intereses comunes. Transmitían compenetración. El interés por lo que el otro pensaba no había perecido sino incrementado. Nunca parecían aburridos aunque fueran en silencio. Podían discutir o discrepar pero no había amargura, sino exposición de distintos puntos de vista enriquecedores para ambos; las voces no se alteraban

Podía constatar que el silencio no es siempre sinónimo de incomunicabilidad; puede ser muestra palpable de una mutua complementariedad que no necesita de constantes palabras para decir: "te sigo queriendo, soy feliz contigo". Se expresa en la mirada que no busca nada externo a su propio mundo común, en la sonrisa que vaga por el rostro y le infunde una expresión alegre, en la atención prestada, en la risa abierta.

En otras ocasiones había otros silencios que transmitían tedio: comprobada la limitación de los campos vitales que se pueden abordar con el otro ya no hay nada más que decir; se conoce bien la respuesta siempre ramplona, abocada a las cuatro paredes que conforman la capacidad receptiva del otro. La convivencia es rutinaria, conformista, resignada - en el caso de que uno de ellos tuviera inquietudes que le gustaran compartir.

Se conmovía ante los casos en los que ninguno de los dos cónyuges parece poseer grandes bagajes culturales o profesionales pero están contentos el uno con el otro, dentro de un ambiente de pequeños asuntos cotidianos. Ambos se conforman con tópicos manidos. Pero no están defraudados porque no esperaban ni buscaban más el uno en el otro.

Comprobar la irritante imagen de la mujer manipuladora, complicada, que no aclara por qué esta ofendida o enfadada, sino que mantiene una actitud de "tu sabes por que" sin explicación lógica, le producía accesos de genio. Nada más desesperante para cualquier ser humano y más aún para un hombre normalmente directo, claro y descomplicado, que no acertar a entender qué se ha podido hacer para que ella reaccione de esa forma. Tenía fundadas sospechas de que en cierta medida esto atrae a la parte masculina, como si detrás de toda esa inexplicada actitud femenina existiera la promesa de un campo inexplorado y emocionante: parte del misterio femenino.
La mujer que contempla muda este tipo de actuaciones, siente vehementes deseos de desvelar a gritos "no le hagas caso, todo es una pose para volverte loco, no hay nada enriquecedor detrás de esa desconcertante conducta. Simple capricho y deseo de causar inquietud y demostrar dominio". Pero sabia que hubiera sido inútil porque hay algo seductor en la incertidumbre.

Consideraba algo embarazosamente ridículo al hombre fatuo de voz campanuda que se las daba de ser un experto en cualquiera de los campos que se estuvieran tratando, sentando cátedra, como quién enseña a una ignorante mujer, que le da sopas con honda, pero es lo suficientemente inteligente como para callarse y no dejarle en evidencia.
Sin embargo le conmovía la admiración sencilla de la mujer poco culta, que considera que todo lo que su hombre dice o hace - o dice que hace -, le produce una reverente admiración ancestral por el sexo supuestamente fuerte, en términos físicos.

Y finalmente le producía una pena grande el hombre humillado por una mujer déspota que le ponía en evidencia ante amigos y conocidos sin que él pudiera dar la adecuada respuesta enérgica que hubiera constituido un agravio público u le hubiera dejado en berlina a su cónyuge.
Se podía ver de todo en sus diarios paseos; la mujer subyugada, el hombre atontado por la despampanante apariencia de su novia o amiga, la inteligente mujer que no demuestra serlo. Los seres con caras inteligentes y los que tenían expresiones algo embrutecidas pero confiaban en que su voz potente acallaría a sus oponentes. El graciosillo sin gracia. La sosa con un físico encantador. La que no da importancia a su apariencia externa. La que vive para ser mirada y contemplada. La que equivocadamente piensa que seguir la moda le favorece cuando precisamente resalta todos los defectos que sería mejor permanecieran ocultos. La mujer con elegancia innata que deja un rastro de buen gusto sin pretenderlo.

Era aburrido pasear forzosamente pero le proporcionaba un cierto conocimiento del ser humano.

Y eso era muy interesante

lunes, 4 de enero de 2010

VARIACIONES

ASÍ ERA ELLA

Ahora, cuando recogían sus pertenencias, toda la situación se presentaba de golpe. No había querido abandonar el hogar que había compartido con sus hermanos hasta la muerte de estos. Era su bastión, su independencia, su dignidad.
Nadie había podido imaginar como vivía, cómo eran sus diarias vueltas a casa al anochecer. Tres pisos sin ascensor.

Parecía no necesitar nada.
La casa presentaba un desconcertante contraste: el intento de dignidad de las sillas y pequeñas butacas- recientemente renovadas- del cuarto de estar- comedor, su dormitorio, recordatorio de un antiguo bienestar familiar y la acumulación de cosas viejas e inservibles de las que no había sabido o no había querido desprenderse: innumerables medias rotas, maletas llenas de nada, trajes viejos y anticuados, mezclados con papeles sin sentido.
Recuerdos que tan sólo a ella podían recordar algo. Qué se podía esperar de una persona de 93 inconfesados años.

Todos conocían su optimismo basado en la confianza en Dios, su despreocupación del futuro, segura de estar en buenas manos con las personas a las que había cuidado desde niños.
Orgullosa, presumida, leal sin medida. Generosa sin límites. Selectiva. Apasionada hasta la ceguera. Defensora del débil. Radical en sus convicciones. Proclive a grandes simpatías o antipatías; si alguien no le gustaba era tachado sin remedio. Pero si alguien era su favorito discutiría irrazonablemente y sin ceder, en su defensa o exaltación. Corazón de oro y rebeldía innata.

Vivió en un mundo subjetivo, en ocasiones alejado de la realidad. Pero tenía un intuitivo conocimiento afilado de las personas y de las circunstancias. Y un magnífico sentido común. Conformó muchas personalidades.

Así era, así vivió, así murió.

Nadie la ha podido olvidar.

Dejó su huella en todos aquellos que la conocieron.

domingo, 20 de diciembre de 2009

MISCELÁNEAS

Hace unos días una mis compañeras de los cursos de "Las Aulas de la Experiencia" de la UPV me reprochó suavemente, que tenía algo descuidado este blog, en beneficio de mi otro blog QUINCE POR CUATRO.
Tengo que reconocer que es cierto, pero obedece al hecho de que este ultimo reclama que escriba algo cada vez que tiene lugar una actividad, mientras que INTENTOS DE ESCRITORA queda a merced de mis deseos o de mi inspiración. Posiblemente me falta falta tiempo y me sobra indisciplina.
Tengo que reconocer que es mucho más fácil dar cuenta de las actividades y subir vídeo o fotografías que dar forma a un pensamiento.
Pero el pequeño rapapolvos ha surtido efecto y me ha lanzado a afinar un par de cosas que tenía en barbecho hasta darles formas.

VARIACIONES

AUSENCIA.

Hablar de ausencia, es hablar de lo inexistente, lo intangible, lo irrecuperable, lo que ya no es.
Pasar por delante de la casa cerrada proporciona un sentimiento de soledad, de perdida definitiva. Los momentos pasados son irrepetibles. El tiempo se ha escapado, se ha consumido; no va a volver. Es irretornable.
Quedan muchas cosas no expresadas, no preguntadas, no explicadas que nunca serán ya aclaradas. La razón es siempre la misma: no parecía el momento oportuno, la situación adecuada. Y de este modo van quedando incógnitas que jamas serán desveladas. Osar traerlas a primer plano es atentar contra el pacto tácito no verbalizado.

Con el paso de los años el sentimiento de despedida definitiva surge cada vez que una situación toca a su fin: unas vacaciones con la familia, un reencuentro inesperado, un trabajo compartido que se da por finalizado con la correspondiente despedida de los asistentes .......
La casi absoluta seguridad de que no volver a verse, gravita en el ambiente aunque la declarada intención de los participantes sea hacerlo.

Pero allá en el fondo, la conciencia los reconoce como deseos irrealizables, proyectos que se saben vanos, pero utilizados como defensa ante la realidad implacable de que las cosas son finitas. Mecanismo que ayuda a paliar la dura realidad de lo que se sabe inviable, con la coraza de los engañosos planes de futuros reencuentros.
Así se mitiga la desolación de la separación, de la debilidad de la vida, de las ocasiones que nunca se volverán a repetir, que no surgirán.

La vida sigue fluyendo y no da ocasión de volver a repetir el mismo itinerario.

jueves, 17 de diciembre de 2009

MUY FELICES NAVIDADES PARA TODOS AQUELLOS QUE VISITAIS MI BLOG

DE TODO CORAZÓN OS DESEO UNAS MUY FELICES NAVIDADES. QUE EL NIÑO DIOS NOS AYUDE EN NUESTRO DIARIO CAMINAR.


viernes, 11 de diciembre de 2009

VARIACIONES

DOLOR MÁS ALLA DE LAS LÁGRIMAS.

Le había dejado sentado en su butaca acostumbrada: bien aseado, bien afeitado, con aspecto descansado y tranquilo. Como siempre, delante de él el periódico que ya nunca podría leer - la enfermedad había destruido su capacidad de comprensión - pero que formaba parte de su entorno habitual, lo que conocía, lo que le daba puntos de referencia y hacía sentir que estaba en un ambiente seguro y familiar.

Ella se afanaba atendiendo a las demandas de la atención de la casa y los distintos asuntos a solucionar. Cada vez que en su trajinar pasaba por el cuarto de estar, miraba hacia él y sonreía, como si su sonrisa pudiera caldearle el corazón. Algún pequeño comentario brotaba espontaneo, en su empeño por mantener la ilusión de que, de algún modo, aún participaba de los intereses comunes.

Una llamada telefónica que le retuvo alejada de él más tiempo de lo ordinario. Volvió a pasar delante de la puerta abierta: la butaca estaba vacía. Lo vio caído en el suelo, de costado. Inmóvil, paciente, silencioso, desconcertado, sin quejarse.

Corrió hacía él. Sintió un dolor agudo, sin palabras.

La expresión de sus ojos le taladró el corazón. Era la mirada de un ser desvalido, e indefenso, sin recursos, vencido, que, como un niño pequeño, no sabe reflejar lo que le ocurre, pide ayuda sin palabras, refleja desamparo.

No dio paso a que su dolor pudiera convertirse en consciente porque no hubiera podido podía soportarlo. Se puso en acción inmediatamente. Intentó levantarlo pero no tenía fuerzas. Pidió ayuda. Le sentaron en la butaca otra vez: No parecía que nada se hubiera roto. No se quejaba, era como si fuera insensible al dolor.
Por la noche al meterlo en la cama, apareció un gran moratón en su brazo izquierdo, sobre el que había caído. No había salido ningún sonido de queja de sus labios entonces pero ahora hizo un gesto de dolor.

El recuerdo de su mirada vacía y desamparada quedo impresa en su memoria, mirada de niño, que no sabe, ni entiende, ni espera comprender qué le ha pasado.

Le hubiera gustado llorar pero no podía.
Había aprendido hacía tiempo que hay penas que están más allá de las lagrimas. Son demasiado profundas para poder expresarse.

sábado, 28 de noviembre de 2009

VARIACIONES

CONVERSACIONES EN EL METRO

¡¡¡¡¡¡¡Que habré hecho yo, Señor, para merecer esto!!!!!

Viajaba en el metro, como tanta gente. Esperaba con ansiedad unos minutos de tranquilidad para poder estar a solas con mis propios pensamientos y leer después de una jornada en la que había tenido que ser oídos para todos y palabras para muchos.

Inopinadamente comencé a percibir que algunas palabras se iban infiltrando en mi mente, no dejando que mi cavilar interior fuera apacible y sereno. Muy a mi pesar, mi atención fue secuestrada por una conversación que se impuso al curso de mis propias consideraciones. La voz que había robado mi atención era penetrante, clara, incisiva. No había escape; se imponía. Ya no podía seguir mi propio discurso interior y el discurso exterior se impuso.

"Chica, ya sabes ..... estamos en obras....... obreros ineptos...... pregunté si habían solucionado problema..... emitieron unos sonidos extraños: FFFfffffffff, parecía afirmativo.... extranjeros, subcontratados.....reciben un sueldo de nada......no había manera de aclararse ..... al día siguiente no funcionaba la lavadora. Llame al encargado, dijo vendría .... no vino..... volvieron los obreros a continuar con otros arreglos....misma pregunta ..... idéntica contestación.... incomprensible... vuelta a llamar al encargado..... vino al día siguiente.....habían quemado los cables con el soplete.....ahora ya no funcionaba nada .......dos días más tarde olía a gas en el patio..... pregunté a los obreros que estaban en el patio y me dijeron que desde allá lo veían y todo estaba bien...... lo comenté al vecino ....pasó a mi casa ...... también olía el gas..... llame al encargado.... me tranquilizó.... dijo no iba a pasar nada.....al día siguiente vendría a verlo....... había escape de gas..... me dijo que había que dar orden de cortarlo. ...... estuvimos algunos días sin cocinar, ni calefacción...... ni ducharnos"

Fue media hora de intensa comunicación impuesta en las que no existían ni puntos ni comas que dieran descanso a mis fatigados oídos. Y mi aún más saturado cerebro.

¿A quien se puede recurrir en estos casos?

¿Al Defensor del pueblo? Al fin y al cabo soy un sufrido miembro del pueblo.

¿Al Ararteko? Quizás pueda introducir entre los planes para el bienestar del personal la instalación de algunas AULAS DE CONVERSACIÓN PARA CHARLATANES COMPULSIVOS.

¿A la Oficina del Consumidor?
Al fin y al cabo, soy una consumidora de metro, con derecho a poder disfrutar de paz y serenidad y alguna oportunidad de lectura tranquila en las horas intranquilas de máxima audiencia.

¿Al Ministerio de Educación? Y sugerir que incluyan en su controvertida Ley de Educación Ciudadana, el respeto a los conductos auditivos ajenos.

¿ A los Foniatras? Para que en operación inversa puedan inducir a los charlatanes a una inamovible tartamudez que los haga mudos

¡¡¡¡¡A quien Señor, a quién!!!!!

Una se encuentra sola y abandonada en este mundo lleno de conversadoras incontroladas e impúdicas, que no tienen o no quieren tener sentido de la intimidad.

O ¿seré yo la que tengo que cambiar y comenzar a apreciar en su verdadero valor las grandes enseñanzas que se desprenden de estos espécimenes que nos inundan de sabiduría común e información sobre el comportamiento de los distintos gremios?

Estoy llena de perplejidad y necesito ayuda.

¿Me estoy volviendo vieja? O ¿es que la globalización ha llegado también a los medios de transporte público, de manera que todos estemos informados de lo que nos pasa a todos y así tengamos un bagaje común de conocimientos domésticos y estratégicos sobre las infraestructuras en los arreglos de fachadas?

Porque también de eso se habló. Y con todo detalle y precisión.

Tanto fue así, que mi querido Wallander ya no tomaba constantes cafés mientras investigaba al criminal en "La Quinta Mujer" sino que subcontrataba a sádicos asesinos en serie, que afirmaban sus propuestas emitiendo continuas FFFffffff mientras recurrían al encargado de las matanzas colectivas oliendo a gas.

Si alguien tiene alguna brillante idea que me pueda ayudar, se la agradeceré
E T E R N A M E N TE.

viernes, 13 de noviembre de 2009

LO QUE NO SE OLVIDA

MONTAR EN CÓLERA

A mi padre le gustaba leer "El Quijote" en voz alta tumbado en el suelo. Yo me situaba a su lado en paralelo. Colocaba mi cabeza a la altura de la suya (mis pies llegaban hasta su cintura)y con la barbilla apoyada en las manos le escuchaba y observaba de reojo.

No entendía nada de lo que leía pero contemplaba hechizada su cara que se encogía y arrugaba por la risa imparable que le producía la lectura. Hasta tal punto que le imposibilitaba leer con continuidad.

Don Quijote era ocasión de hilaridad para mi padre, pero con el que verdaderamente se divertía era con Sancho; su contundente sentido común le proporcionaba tal regocijo que tenía que interrumpir la lectura para reponerse de las continuas carcajadas, secarse las lágrimas y poder seguir con las frases que habían quedado sin terminar, ahogadas por sus incontenible accesos de risa.

También yo me reía pero mi risa era forzada y aguda, llena de grititos sin sentido. Reía por pura imitación. Como hacen los niños. Porque me gustaba estar con mi padre y compartir mi pequeña vida con él.

En mi mente infantil aparecía la espingardada figura del viejo caballero montado erecto sobre su caballo Rocinante. No entendía nada de lo que decía. Las frases grandilocuentes del viejo caballero me sumían en la perplejidad.

La figura chaparra de Sancho llena de frases de humanidad y sentido común me divertían mucho más que la del viejo caballero. Al primero le captaba con cierta facilidad, pero la jerga del segundo me resultaba ininteligible.

Sin embargo hubo un par de acciones que se me quedaron fijas en el cerebro: Montar en Rocinante y Montar en cólera. No distinguía mucho entre el sentido de una y otra. De hecho me parecían sinónimos.

Y en una ocasión cuando mi padre leía una escena en la Don Quijote montaba sobre su caballo Rocinante, yo me encaramé repentinamente sobre mi padre y agarrándole por los tirantes a modo de riendas, y apretando mis regordetas piernas sobre sus costillas para impulsarle al trote, grité a pleno pulmón "monto en cólera" mientras con la mano derecha agitaba un látigo imaginario y le animaba a emprender el galope con un animante "¡¡¡arre, arre, arre!!!"

Mi padre se agitó en convulsiones de risa, mi estabilidad sobre su espalda resultó bastante precaria, me agarré a su cuello y caí desparramada en el suelo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

MISCELÁNEAS

SOBRE EL TRABAJO: LA UNIÓN EUROPEA Y LA DESCONCERTADA IGNORACIÓN DE UNA MUJER DEL SIGLO XX
Está claro que nunca hay que desanimarse.
Después de haber subido mi último post sobre este trabajo me vino a la cabeza la solución para poder situar el trabajo en el lado izquierdo del blog. No estaba contenta con la forma estética de este.
En cuanto he tenido un momento libre está mañana me he puesto manos a la obra, y ante mi alegría lo he podido realizar.
Estoy encantada de haberlo conseguido.

domingo, 1 de noviembre de 2009

MISCELÁNEAS

LA UNIÓN EUROPEA Y LA DESCONCERTADA IGNORANCIA DE UNA MUJER DEL SIGLO XX
Llevo meses intentando subir este PDF a mi blog. Por fin lo he logrado.
Se trata de un trabajo que realicé para la asignatura de la LA HISTORIA DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA. LA UNIÓN EUROPA en LAS AULAS DE LA EXPERIENCIA de la UPV.
Le gustó el trabajo al profesor que la impartía: D. Asier García Lupìola. La quería integrar dentro de su programa para el próximo año. Tengo que reconocer que esto me halagó.
Más tarde se me ocurrió que podría subirlo a mi propio blog, porque, tengo que confesarlo, a mi también me gustaba. Además había disfrutado mucho realizando este trabajo. Respondía a una realidad; no se trataba de una elaboración fantasiosa de la época, sino a mi propia vivencia.
No creo que esto en ninguna forma perjudique los planes del profesor, a quién había pedido que hiciera un link con mi blog una vez que hubiera incorporado mi trabajo a su web.
He tenido grandes dificultades para realizar este proyecto, pero gracias a la ayuda de buenas amigas he conseguido subirlo a este blog. Principalmente debo de dar las gracias a Lourdes Illescas en su blog http://cuatropantallas.blogspot.com/
El trabajo no está situado en el lugar adecuado de mi blog. Hubiera preferido presentarlo a la izquierda, donde se encuentran los SOUVENIRS D'ENFANCE, pero me ha sido imposible. Desfigura algo el aspecto estético del blog, pero de momento lo dejo ahí.
Me encantaría que disfrutarais leyéndolo, tanto como yo disfrute realizándolo.

lunes, 26 de octubre de 2009

VARIACIONES

DOLOR DE MADRE
La quinta de Beethoven brotaba de su batuta con el ímpetu de un río rompiendo diques en busca de su cauce original.

Dirigía la orquesta profundamente concentrado, con los ojos cerrados. No necesitaba ver: vivía, sentía, disfrutaba de la genialidad del compositor.
Inmerso en la melodía, ajeno a lo que le rodeaba, compenetrado con la obra , se hacía uno con ella.

Su cuerpo joven, ágil, fuerte, varonil, armonizaba con la música. Existía una perfecta conjunción de cuerpo y espíritu. Su alma vagaba por los campos que la sinfonía le sugerían, identificándose con ella.

Era un triunfador, un hombre adorado por el público. Un creador indiscutible en cada una de las interpretaciones de sus compositores favoritos.

Una orquesta, arrastrada a la ejecución perfecta, orgullosa de ser dirigida por él, olvidaba la realidad cotidiana para introducirse en la grandiosidad de la obra de arte. La misma sinfonía nunca era una versión rutinaria sino una nueva, vibrante y perfecta recreación.

Ella sintió una punzada en el corazón. Era un dolor inesperado que le apretaba el alma. No podía evitarlo. No era envidia, sino profunda angustia.
El parecido físico del músico con su hijo era llamativo. Quizás era eso lo que le había traído aquellos sentimientos de profunda tristeza y desaliento,

Su hijo también había sido un vencedor, un triunfante empresario, admirado por sus subalternos, apreciado por sus empleados.
Inesperadamente todo se había venido abajo. En la empresa no se admitían equivocaciones: todo tenía que ser triunfos sin solución de continuidad. Algo había fallado y lo peor era que nadie le había explicado el qué. Tan solo importaba que los ingresos ya no eran lo suficientemente abultados, algo no marchaba bien. El rumbo tomado no era el que agradaba al Consejo de Administración. Querían un cambio.

Admiraba la entereza de su hijo, su lucha sin cuartel por salir adelante, su disposición a trabajar allá donde se le brindara una oportunidad. La capacidad de resistencia ante la adversidad. No se había dado por vencido en ningún momento.
Por eso le quería tanto. Por su capacidad de sobreponerse. Por su alma de luchador.
Pero le causaba un pesar profundo; su dolor silencioso nunca expresado en queja.
Le quería doblemente por su actitud positiva ante la vida

martes, 6 de octubre de 2009

VARIACIONES

EL MUNDO A TRAVÉS DE LA PALABRA.

No hace falta leer los periódicos cada día ni escuchar las noticias en la radio ni ver la televisión para saber como va el mundo. Basta con los retazos de conversación, que se recogen en los diarios paseos recorridos por prescripción facultativa.
· " Se acaban de comprar una casa; bastante cara por cierto. Yo nunca hubiera invertido tanto dinero en esa zona. Para colmo ha decidido hacer reformas Casi le cuestan tanto como la casa. Con su pan se lo coma. Siempre me ha parecido una nueva rica."
· "¡¡¡Que partidazo!!!". ¿Viste el gol de X? Ni se enteró el portero: ¡zas!, le paso el balón por la nariz. El gilipollas. Por que no me digas... ¿te has enterado de lo que pagaron por él?. Ya digo yo, así no superaremos nunca la crisis. "
· " Mi chica, bastante dura es la vida. Volvemos a Nueva York... hemos estado varias veces
, pero nos quedaba algo de saldo y hemos decidido aprovecharlo. No es que me gustara mucho, pero es mejor que estar aquí "
· " ...le echas luego un refrito, le dejas un poco al horno y en un cuarto de hora tienes un primero estupendo."
· " no lo digo en son de crítica, soy muy amiga suya y de verdad que la quiero mucho pero no me digas... la cena que nos preparó el otro día no tenía nombre..... aquellas patatas tan vulgares, y el pescado...... no puede ser peor ama de casa "
· " No, si como nuera es estupenda, pero hace las cosas de una forma tan rara que yo siento pena por mi hijo. El pobre, tiene que echar tantas manos....."
· " Le ha dejado plantado de la noche a la mañana...ya se veía que las cosas no iban muy bien... pero decía que ya no estaba enamorada, que era demasiado compromiso, que necesitaba aire libre, que para vivir así era mejor dejarlo. Eso sí; se han puesto de acuerdo
para que los niños no sufran.... así que una semana estarán con el padre y la otra con la madre....."
· "Que quieres que te diga. Los museos me parecen un rollo. Y los conciertos.... si no fuera porque te encuentras con mucha gente conocida...."
· "Jubilación anticipada, sí. Ahora nos dedicaremos a viajar, a ir los fines de semana a la casa del pueblo y pasar el verano en el sur."
· " No te j----- la c.... de la vieja me dice que no me puede dar un p..... Euro. Voy a pasar un finde de m.....".
· " No, no tengo a los hijos en casa, viven con sus respectivos novios y novias.... ya sabes, ahora es así."
· "Hay que disfrutar de la vida; nada de disgustos, nada de nietos que cuidar, que los cuiden sus padres, que ya nosotros lo hicimos en su momento con nuestros propios hijos....que se arreglen como puedan....nosotros ya a disfrutar."
· " Me acabo de comprar una blusa que es una monada..... algo cara sí ..... pero de vez en cuando creo que me merezco autoregalarme algo"
· " Me parece indignante que hay tanta inmigración...... quitando puestos de trabajo a los nativos....sobretodo ahora que cualquier puesto por malo que sea es aceptable para nosotros....."

Y ¿donde están los tan cacareados afanes de solidaridad, los innumerables power points sobre la amistad, la fortaleza ante la adversidad, la preocupación por los que no tienen nada, las inquietudes intelectuales, alguna ráfaga de espiritualidad, el sentido trascendente de la vida, la curiosidad por los nuevos descubrimientos, por el progreso del mundo?

Esta claro, el mundo se ha vuelto plano. No hay deseos de aventura. Se huye de los retos. No hay héroes. Existe un conformismo alarmante. En definitiva para algunos la vida se ha vuelto chata. Se ha visto todo, se ha disfrutado de mucho. Una ola de vulgaridad lo inunda todo.
Pero aún existen unos pocos capaces de extasiarse ante la belleza, de arriesgarse por un ideal, de darse a los demás en el día a día, de vivir confiando, sin dejarse llevar por la ambición desmedida, de ser felices con la vida, sacando todo el jugo a lo cotidiana, de disfrutar con lo poco, saboreándolo.

A la larga son los que marcan época en la Historia pero suelen ser discretos, prudentes, no cacarean. Simplemente se molestan por los demás y confían en Dios.

domingo, 27 de septiembre de 2009

VARIACIONES

JUVENTUD Y VEJEZ.
Veintiséis de diciembre. La tarde gris se había convertido en noche cerrada. La lluvia silenciosa y mansa caía con persistencia. Las luces de las farolas se reflejaban en el suelo mojado dejando un nimbo dorado en los charcos de la calle.
La estación estaba vacía excepto por unas pocas personas en la cafetería y algunos trabajadores del ferrocarril.

Madre e hija esperaban al tren que partiendo de Madrid recogería a esta última en Hendaya, a media noche, rumbo a Gran Bretaña. Llegaría a París por la mañana. De allí un traslado de estación y un nuevo tren le llevaría a Londres.
El rostro de la madre expresaba tristeza infinita y angustia controlada. El de la hija era una mezcla de expectación aventurera, dolor profundo por la despedida y esperanza ante la perspectiva de su nuevo trabajo: los ojos le brillaban llenos de ilusión. Los de la madre eran cariñosamente apagados.

La conversación no era fluida. Las dos intentaban dominar la situación y que esta no derivara hacia explicaciones y discusiones que ambas intentaban evitar. Sabían que cualquier petición de razonamientos o intentar darlos iba a ser motivo de mayor alejamiento, ocasión de reproches y actitudes a la defensiva que no propiciarían una mayor proximidad, sino que contribuirían a aumentar aun más la distancia que les separaba.

Huían de abordar lo que realmente les dividía porque sabían que no había posible entendimiento, por el momento. Partían de premisas distintas, y aparentemente irreconcilliables. Faltaba la empatía necesaria que propicia el acercamiento a la mente y el corazón del otro y la búsqueda de terrenos comunes. La comunicación presupone tener un lenguaje común, una disposición a ponerse en la situación del interlocutor, de intentar comprender sus puntos de vista: apertura hacia lo que uno no comprende o le resulta difícil captar por ser ajeno, incluso opuesto a sus propios principios o ideas.
La percepción intuitiva de que el otro no va a entender dificulta, hasta hacer casi imposible, exponer las propias razones porque se sabe de antemano que van a ser percibidas a través de fórmulas mentales que impiden aprehender lo que se quiere comunicar.
Aferrarse a las propias opiniones sin disposición de escucha, de estar abierto e intentar ver los puntos de vista ajenos, hace que el interlocutor se resista a exponer sus ideas porque presiente, intuye con claridad moral que sus razones no van a penetrar el muro levantado ante sus conceptos o decisiones.

Atrás, en la ciudad distante, quedaba un padre enfermo, incapaz de enfrentarse física y psíquicamente con la despedida; su única hija abandonaba el hogar indefinidamente.
En aquellas épocas viajar con frecuencia de un país a otro no era algo habitual. Saber que existía esa certeza hubiera hecho la separación más fácil. Los trasladados eran excesivamente caros para que se pudieran realizar con la suficiente y necesaria frecuencia que hubiera dulcificado la separación.

La madre tenía que volver a España antes de las diez de la noche porque en aquellas épocas la frontera Franco-Española se cerraba a esa hora. Pasaría la noche en un hotel en el lado español de forma que pudiera coger un tren de madrugada y estar con su marido lo antes posible. A la mañana siguiente le esperaba un viaje de tres horas hasta llegar al hogar. Sabía que no podía dejarlo más tiempo solo con su pena y su enfermedad.
La hija veía reflejada en la cara de su madre la callada pena por no poder quedarse hasta la llegada del tren procedente de Madrid y tener que dejarla sola en la estación. Faltaban varias horas hasta que pudiera encontrarse con un par de amigas, que viajaban desde Madrid para proseguir juntas el viaje.

Unos minutos antes de las diez salieron al exterior para coger uno de los taxis que estaban de guardia. La noche era cerrada, no pasaba nadie por la calle, todo era silencio y soledad, las luces se reflejaban en el pavimento de la calle mojada. En algunos escaparates de las tiendas cercanas aún se veían adornos de Navidad.

Un último abrazo sentido, sin palabras, sin dejar escapar el dolor y la pena. La falta de capacidad de comunicarse abiertamente contribuía a aumentar el pesar. Pero por encima de todo esto permanecía un cariño que nada podía destruir.

Las luces rojas del taxi, alejándose, fue lo último que la hija vio, perdiéndose en la oscuridad.
Volvió a la cafetería, pidió una bebida caliente. Se quedó observando a las pocas personas que estaban en el recinto. Tenía un par de horas por delante hasta que llegara el tren y se encontrará con sus amigas.
Sufría por sus padres, pero no podía dejar de estar feliz. Su sueño se iba a cumplir. Pensó en ellos, en su generosidad, en su dolor asumido, en la soledad que iba a dejar su ausencia, en la patética imagen de su madre alejándose desamparada en la oscuridad de la noche, en su padre, solo, en su madre sola, sin poder consolarse mutuamente.
Eran muy generosos: habían antepuesto la felicidad de ella a su propia felicidad. Habían aceptado sus planes sin oponerse y sin entender. Pero el dolor iba a estar presente. Y la ausencia iba a ser permanente o eso pensaban entonces. Lo habían asumido sin protestar.
La hija se quedó pensativa: ¿seré yo capaz de amar como ellos, de saber dar sin medida, sin pasar cuentas?.

Las horas transcurrieron más deprisa de lo que esperaba.
La llegada del tren que traía a sus amigas le zambullió en la alegría del encuentro, en la emoción del futuro incierto, en la excitación de la nueva aventura emprendida. Hacían planes, programaban trabajos, intercambiabas impresiones, compartían ilusiones.

El despertar en París llenó de luz le hizo olvidar sus inquietudes del día anterior. Londres le esperaba expectante como un interrogante esperanzador.

sábado, 29 de agosto de 2009

SEMANAS DE AUSENCIA

Durante algunas semanas no publicaré ningún post para que descansemos todos: los que los leéis y yo que los escribo.
Volveré con nuevas ganas y si en medio de este periodo de descanso se me ocurre alguna idea brillante me pondré manos a la obra otra vez.